Corazón a reconstruir

Como esas veces en que cuesta tanto respirar,
como la presión que te oprime el pecho hasta desesperar,
como la angustia masiva en busca de oxígeno de todo tu cuerpo,
bajo la tormenta de nieve que hizo avalancha y te aplastó los huesos.
Como cuando no pudiste irte a dormir temprano,
y llegando el cansancio, te trajo a los peores invitados,
las pesadillas más reales con viejos enemigos,
los caballeros de la muerte y sus sanguinarios castigos.
Como no te esperas que las luces se apaguen
y de pronto todo es oscuridad y silencio en señales
de intermitentes frecuencias que hacen zumbido en tu cerebro
y no te dejan más remedio que dejarte caer al piso hecho todo nervios.
Como la noche no se quiere ir y el sol no vuelve,
como el frío te hace la vida todavía más inaguantable,
como la soledad que ya no te hace compañía,
ni sombra te ampara, ni calor te cobija.
Como todo sueño que hilvanaste bajo las líneas de tus manos
se va descociendo en canciones y en lágrimas en el océano,
y como nunca antes lo tenías si quiera planeado
todo se te cae a trozos de tu balcón desamparado.

Aún entonces, así de desesperado, no te acongojes en tu propia pena,
hay un camino que aún no has mirado, una nueva escena,
que toda senda tiene un punto de retorno aunque no lo parezca,
que seguramente al volver atrás tus pasos encuentres la respuesta.
Ten la certeza por más que la duda amenace en tormenta,
que la vida no es más que instantes de felicidad y tristeza,
no durará por siempre el diluvio, pero sí la esperanza de lo que apremia,
que a todos siempre nos llueve un poco antes que el arcoíris aparezca.
Que sumar los instantes de felicidad, por pocos que se cuenten,
te dará por resultado siempre un balance de ganancias mucho más permanentes,
de sonrisas y suspiros que te liberarán de angustias el alma
y cuando menos lo esperes, tendrás nuevamente en tu vida toda la calma.
Lo mereces porque no vales menos que eso,
que la felicidad puede llegarte suave y dulce con su beso,
no demora tanto la vida en sutilmente compensarte
toda la espera, todo el sacrificio, todo el amor que has hecho arte.
Vuelve donde todo empezó, pero dale un nuevo rumbo,
parte de ti y de lo que eres se ha quedado en ese mundo,
el creado para dos que está a la espera de un nuevo comienzo,
y te invita a trazar con las líneas de tus manos todo el amor en su lienzo.

Vuelve y no tengas miedo de decir que lo deseas,
que esta vez vas a ser más fuerte aunque todo te duela,
vuelve y no te detengas por más miedo que hayas sentido,
que un corazón abierto y herido espera por tu beso de olivo.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
20/04/2016

 

 

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