Hacer las cosas bien

Queda prohibido sentirte incapaz de ser feliz y de hacer feliz a quien amas, dejar que el miedo te congele las piernas y no te deje avanzar, porque siempre pierde quien no lucha, porque es mejor perder dejándose todo el alma expuesto a todo lo que puedes sentir, que perder como cobarde abandonando la lucha antes de empezar.

Queda prohibido negarse a vivir los sueños que nos acompañan desde que nacemos, sólo porque otros nos dicen que nunca sucederán, que son fantasías, tonterías, que no se puede, que tú no podrás.

Queda prohibido ser parte de ese circo de marionetas dónde otros dirigen lo que proclaman es “lo mejor para ti”, que no se te pase la vida tratando de complacer a cuanta gente dice que se preocupa por ti y jamás preguntará con genuino interés qué quieres tú.

Queda prohibido dejar pasar de largo los momentos más exactos para amar, sólo porque tienes miedo de salir herido o por desubicada cobardía de no ser quien eres en verdad, porque no hay nada más perfecto que ese instante en el que ocurre, que la vida te sonríe por primera vez y tienes todo el amor para sentirte pleno en la palma de tus manos, y frente a ti, esa persona que es la respuesta a todos tus enigmas.

Queda prohibido dejar de intentar, dejar de luchar, dejar de crecer, dejar de creer, dejar de sentir, dejarse influenciar por el mundo que no quiere más que sabotearte la sonrisa y toda la verdad.

Queda prohibido dejar de buscar, dejar de soñar, dejar de vivir por lo que amas y por lo que eres, que si tú no lo haces realidad, nadie más lo hará por ti.

Queda prohibido no aceptarte cómo eres y desperdiciar tu esencia tratando de encajar, entre círculos viciosos de malas maneras y prejuicios, abatiendo contra cualquier sueño que parece imposible, sin escuchar con el corazón antes que a la razón a todo eso que la vida tiene que decirte.

Queda prohibido tardar demasiado en sacudirte las pesadillas de tu cerebro, antes que hagan nido en ti y no puedas escapar de su maldito silencio nocturno y el ruido insoportable de días como hoy.

Queda prohibido tener que llegar hasta las últimas consecuencias para decir la verdad, para valorar lo que en sí vale la pena, que no tienes que perderlo para conocer su valor, ¡que no!

Y sabiendo muy bien que queda prohibido prohibir, y estamos en total libertad de decidir qué camino tomar, no hay que olvidar tener en cuenta que no hace falta hacer de la vida una insoportable rutina para entender que estamos en el lugar equivocado, que no hace falta llegar al borde de un adiós para reconocer que serías capaz de todo por no verle partir, que no hace falta dejar pasar años para mirarte al espejo y asustarte por no reconocerte más, y entender que has dejado de ser tú y que es importante que vuelvas a serlo o lo olvidarás… Que la vida siempre pasará factura y si has elegido mal, te encontrarás con cifras rojas al final…

Y aun entonces… que no se te haga tarde para empezar a hacer las cosas bien.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
26/04/2016

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