He venido a condenarme

He venido a condenarme a tus labios,
a sufrir las consecuencias de mis actos en tus manos,
he venido a extenderte sobre la mesa,
todas mis cartas, todas mis letras, toda mi vida.

No traigo conmigo más que lo que soy,
no me queda mundo ni historia, no me quedan raíces,
todo lo que me compone en esencia está en estas cartas,
las llamas que me están quemando el corazón
y la verdad que de mis ojos ya se deja ver llover.

He venido a condenarme en tus brazos,
a hacerme prisionera de tus manos y tu cierzo,
con la voluntad redimida de mi corazón sediento
y mi vida en racimos de violetas y cerezos.

Supone un eterno desierto pasarme la vida sin ti,
no me lo quiero perder, verte amanecer cada día,
he venido a ofrecerme como manto estelar a tus sueños,
a coserme a tu espalda como alas de luz y sinfonías,
a ser la nana que arrulle la historia que escribes entre líneas.

He venido a condenarme y a liberarte
en mi piel y en tu cielo,
a morder nuestros miedos
y a calcinar los huesos del pasado,
no quedarán rastros
de lo que ya pereció bajo nuestros pies,
todo fue incierto hasta este momento…
el momento afortunado
de volver a encontrarte.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
02/05/2016

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