Hacerte poesía

La verdad es que llevo más de tres meses
tratando de escribirte el mejor de mis poemas
y en él describir cuánto yo te amo, cuánto yo te deseo,
cuánto me gusta tenerte en mi vida,
cuánto agradezco que te hayas quedado.
Pero me faltan las palabras, no las encuentro,
redundo en adjetivos y no me alcanzan los verbos,
verás, que toda mi vida se trata de ti
y todo en mi vida orbita en torno a ti,
todo cuanto soy va tras tus huellas
y todo cuanto necesito está en tu nombre,
tenerlo en mi boca, que se deslice entre mis dientes,
por mi lengua… entre mis labios…
Tu nombre…
tu nombre es toda mi poesía.

Cómo describir lo que es mirarte dormir,
que se me pasen las horas contándote los lunares
de la constelación de tu pecho,
dibujarte un camino de caricias en tu cuello,
con la punta de mis dedos, con mis pequeños besos,
y contemplar tu rostro y tus gestos tan perfectos,
esa sonrisa tan dulce y a la vez tan coqueta
que se muestra cuando aproximo mis labios
a la comisura de tu boca, tu lado derecho, perfecto.

Tu respiración se hace música a mis oídos
y le acompaña siempre tu corazón latiendo
a un ritmo divino, una nana que espanta malos sueños.
¿Dónde encuentro las palabras para describir
la intensidad con la que te siento?…
Cuando estoy a cero milímetros de distancia de tu cuerpo,
de tu piel, de tu cielo, del paraíso de tu sexo,
de ese despertar al que no me resisto
sin que aun abras tus ojos.

Cómo describo en un poema habiendo tan pocos adjetivos
para decirte lo que son tus ojos y la profundidad en ellos,
del universo que he encontrado expandiéndose en tu alma
y absorbiéndome despacio y sutilmente hasta atraparme dentro
de la octava maravilla que se esconde en tu interior,
tú, perfecto y único, sólo tú.

Yo te tengo enfrente, y entonces me desprendo
de esta necesidad de escribirte en papel lo que siento,
y me abandono a la música de tu voz
a mi ansiedad de tus besos, de tus manos, de tu aliento,
corazón, el corazón se me dispara y te nombra en cada latido,
estoy grave y ya no me controlo, ya no me siento propia,
te miro y si descifras los subtítulos bajo mi mirada
te darás cuenta que te estoy diciendo a gritos
que soy tuya a totalidad, tuya y de nadie más, siempre tuya,
que me tienes eternamente y locamente enamorada
de cada color de tu universo y del sabor exquisito de tus besos,
de tu manera de caminar, de tu manera de vivir y respirar,
de tus formas y tus líneas, de tus gestos y tus ojos,
de tus manos y tu ombligo, de tu piel y tu cabello
enredado entre mis dedos, tejiéndote sueños,
de tu cuerpo desnudo enredado al mío,
de tu cabeza apoyada sobre mi pecho,
de tu mano sujetando lo que es sólo tuyo
mientras te vas quedando dormido,
mientras yo aún tiemblo sintiendo los efectos secundarios
de tu amor enloquecido y enternecido por mis labios.

Quiero desaparecer el mundo tras esa puerta,
y soltar la pluma y el papel para ocuparme de tu lienzo
y en ti, con la tinta de mi alma pintarte paisajes de amor,
escribirme en tu piel como sólo yo sé hacerlo.
Hacerte el amor es hacer poesía en tu cuerpo,
y las palabras no hacen falta hasta que me haces gritar tu nombre,
hacerte el amor es hacer poesía en tu alma,
fundiéndome en ti hasta que nos duerma la calma,
hasta que ya no sumemos dos, porque somos uno, uno solo,
uno mismo, un solo latir, un solo orgasmo, un solo sueño,
un solo universo de galaxias en expansión, infinitos.

No, no hay palabras exactas para describirlo,
lo he intentado tanto, pero sigue siendo poco,
es que en ti, contigo, por ti, en tus brazos, frente a ti,
dentro tuyo, dentro de mí,
tú, mi vida, mi eterno y único amor verdadero,
eres magia de otro tiempo, poesía de esencia mística,
infinito y por tanto, inabarcable para un poema,
y mi amor que te sigue los pasos y a tus pies se postra
tampoco puedo ponerle límites ni sé explicarte
cuánto, ni cómo ni hasta dónde este sentimiento crece
y se expande dentro de mí…
sino hasta que te tengo enfrente,
y las palabras se transforman en temblor en mis labios
en mi sonrisa nerviosa, en mi mirada intensa y cómplice
de lo que en tus ojos descubro…

A ti, mi vida, mi eterno y único amor verdadero…
cada día te escribiré mi amor haciéndotelo…
te entregaré mi vida recitándote poesía
entre caricias,
entre mordidas…
entre gemidos.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador.
15/05/2016

 

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