Cuando las sombras se vayan

Cuando el sol cruce de nuevo esas montañas,
se iluminará completo el campo florido que hoy parece desierto,
veremos los nuevos brotes de un amor que germinaba
bajo un manto de tierra fértil, mientras el frío nos abrazaba,
el álbum de fotos nuestras comenzará a guardar nuevas memorias,
y las hojas en blanco se llenarán de esas caricias a lápiz
que hasta el día de hoy aun no te he entregado,
por temor a que las palabras también se equivoquen.

Las sombras se habrán ido hasta el mismo infierno
del que salieron y no volverán a vernos con sus ojos llenos de ironía,
no dejaran ni rastro de sus siluetas engrapadas de reproches
ni volverán a intentar siquiera acercarse a nosotros…

Cuando las sombras se vayan,
se irán con ellas los ecos de dolor y rabia
que apagaron nuestras velas de esperanzas,
encenderemos la luz de un nuevo día
y una nueva vida estará esperando tras la puerta,
entonces aprenderemos como respirar nuevamente
y nos perderemos en lo profundo de nosotros, lejos.
Porque cuando todo pase,
volveré a dormir tranquila y genuinamente feliz entre tus brazos,
y tú volverás a soñarme y a vivirme como fantasía y verso,
en la realidad y el mundo de palabras que habremos construido
y hecho completamente nuestro.

Yo seré para ti,
el elixir de vida, sabor caramelo y aroma a cerezas,
prometido por lo eterno, en lo cierto y en lo incierto,
en la vida y en la muerte, la belleza de tu versos
mezclados con mi esencia, en mi piel y en mis ojos,
en mi voz y en mis manos, acariciando tu alma,
complaciéndome en entregarme sólo a ti, en amarte,
seré tu paz y tu fuerza, la emoción de tu vida…
que ahora echas en falta.

Tú serás para mí,
las notas en perfecta armonía
que mantendrán en equilibrio a mi corazón inquieto,
el hombre que amaré hasta la última de mis vidas,
el complemento de mis flaquezas, mi mejor mitad perfecta,
mi único motivo para respirar y sonreír cada día,
el trozo de cielo que es mío, donde me harás alzar el vuelo
y no caeremos jamás, y no volveremos jamás al suelo.

Te diré que lo logramos entonces,
me abrazarás tan fuerte que me desarmaré en tus brazos,
te abrazaré tan fuerte que me fundiré en tu pecho,
alumbraremos más que mil soles
como dos almas unidos,
y te diré que le ganamos la guerra al orgullo
y que por fin las sombras se han ido…

Hoy lo somos todo, hoy lo sentimos todo,
bajo la piel y en el corazón somos totalmente nuestros…

pero aún hay sombras eclipsando nuestros sentidos y no lo vemos.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
29/05/2016

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10 thoughts on “Cuando las sombras se vayan

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