Carta al corazón (II)

Nadie está obligado a perdonar si no lo siente justo, ni amar si no lo siente merecido, ni a quedarse si no lo siente disfrutable, tampoco está obligado a hacer feliz a nadie, ni mirar a los ojos de quién ya no cree, a nadie puedes obligar a creerte si sus heridas se abrieron en primer lugar por hacerlo, a nadie puedes retener en tu vida si ya no quiere estarlo.

Lo que sí puedes es hacer de tu vida un lugar habitable para esta persona que tanto te importa, es hacer de tu corazón un hogar acogedor para el suyo, es hacer de tus ojos, diamantes transparentes que no deslumbren por su belleza física, sino por la gratitud, el amor, la pureza y la sinceridad que ellos reflejan, hacer de ellos ventanas de cristales claros, para que cuando decida verte, te vea y te conozca con toda la confianza de que está viendo en ti todo lo que realmente eres. Lo que sí puedes hacer es darle motivos a diario para que se quede, o para que vuelva… es mostrarle que has seguido un camino, que por más que no fue recto ni fácil, te dejó aprendizajes y que has crecido, y que es libre de descubrirlo cuando quiera, sin presionarle. Lo que sí puedes hacer es calmarte, controlar tus impulsos de salir corriendo y suplicarle hasta el punto de la desesperación, que con eso sólo lograrás alejarle, entonces lo mejor es tomar control de tus emociones y ser firme en ello, piensa… quien va a querer estar con alguien que de siete días de la semana, sólo entregue dos lindos y el resto los convierta en desastre. Vuélvete constante, incluso hasta para despertar con una sonrisa cada mañana.

Deja de pedir oportunidades, deja de pedir chances, deja de pedir que te escuchen, que te entiendan, que sean pacientes, que no depende de la otra persona, sino de ti, salvarles. Si aún respiras, si aún caminas, si aún sientes, si aún esa persona al menos te permite estar cerca, se inteligente, no lo arruines, no lo alejes con silencios incómodos, con hastío suplicante, que tu oportunidad está ahí todos los días, eres tú quien lo deja pasar porque quiere.

No puedes controlar lo que la otra persona siente, pero sí puedes impactar en sus sentimientos si te entregas real, siendo tal y como eres, el amor es un lenguaje que no precisa de tantas palabras, tampoco de excusas ni explicaciones, realmente el amor es mucho más que eso, es activar en ti todos tus sentidos para expresarlo en todos los modos que lo sientes, puedes a llenar el mundo de letras probablemente, pero si no actúas, no servirá de nada amar tras una trinchera de cartas y más y más palabras, ama en el campo de batalla, ama y no tengas miedo, ama y demuestra que eres valiente, enfréntate a todo y todos, porque el amor es sólo para valientes, como esta vida, no para los cobardes, no para los mediocres, es sólo para los que toman seguros y convencidos, el amor como una bandera, insignia de su lucha, de su pasión y de sus sueños. Nada a medias, dalo todo, que el amor no se va a acabar si es entregado por completo, es como fuente inagotable de estrellas en el cielo, así de infinito si es real y lo cuidas con tu propia sangre. No te guardes nada, no te quedes con nada para mañana, mañana podría no llegar, no ser… Que sea ahora, hoy, y en cada nuevo sol.

No hagas de tu corazón un amasijo de miedos. ¿Quién querrá vivir ahí entonces?

Si quieres que te habite, limpia tu desorden, ordena los libros, tus ideas, tus pensamientos, quita las telarañas de las esquinas de tus paredes y el techo donde se han enredado más tus palabras, abre las persianas, deja que la luz lo toque todo, que se vayan las sombras, que invada la certeza de que no queda nada oculto. Aromatiza con dulzura y ternura cada rincón de esa casa, adórnala con tu encanto, con tu sonrisa cada mañana, con el brillo de tus ojos tan enamorada. Y no esperes a que venga, has entrega a domicilio de tu corazón, pero no le fuerces a pasar si aún no está listo, del mismo modo que no lo fuerces a dejarte entrar, o se cerrará la puerta para siempre.

Ama bien y se paciente…
No hay fórmula mágica que funcione sólo por quererlo y tener fe. Lucha, pero con todo el corazón.

Ama mejor y se valiente… 
No sabotees más los buenos momentos, cuídalos con humildad, riégalos con amor y paz… y darán su fruto.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
25/06/2016

 

 

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