Del ocaso y de este amor

Hay ocasos para no dejarlos morir jamás, ocasos con tinta y sabor a sueños, que inigualables son, que no se prometen en vano, que traen con ellos el aroma a mejores días. Este ocaso se me ha prendido en los párpados, está ahí cada vez que mis ojos se cansan, cada vez que despierto, cada vez que le miro y me llueve su luz que se va atenuando, para limpiarme las lágrimas y dejarme ver que todo en él siempre, a pesar del tiempo, es más claro. Que cuando la luz se funde en la inmensidad del mar, detrás de un horizonte de mañanas aguardando, sólo se ha ido a dormir por un rato su voz, el eco de ella se queda en mi alma, haciendo a mi nombre el atento llamado.

En mis manos cabe un mundo pequeño hecho de lluvia y brisa del mar, un racimo de luciérnagas púrpuras, en una gota de esta lluvia mojadas de sal, un puñado de deseos bañados en razón, milagros y azúcar, y junto a todo esto, en una constelación roja de estrellas y poemas de amor, cobijo con el manto de las noches este corazón que latiendo está todos mis sueños, queriendo cambiarlos todos por amanecer otra vez a tu costado derecho.

Cuando sueño, viendo estoy ese dulce y perfecto ocaso que tanto amo, en la cima de un mundo donde ya no nos alcanzan a tocar los callados miedos, me olvido de despertarme a tiempo con el reloj, me absorbe una nube de tu aroma y de tu calor, y me sabe a dulce hogar todo lo que respiro ahí dentro, y me sabe a ti todo cuanto mis labios pronuncian. Mi piel tan fría se entibia y se llena de tu fuego hambriento, me cuesta diferenciar de que sueño vengo saltando hasta aquí, porque he tenido un sueño dentro de otro sueño, cuando en las noches he caído en la red de este profundo deseo por ti, en todos te encuentro y en todos te sigo… Voy del ocaso al alba, soñando mi vida uniéndose a la tuya, soñando mi mano alcanzando tu rostro, soñando mis labios cumpliendo todos tus sueños, por bandera el corazón de esta poetisa, por patria tu piel que mejor me viste, por trinchera mi pecho con ardor de pasión, soportando el desconcierto pero gritando a viva voz que esto es lo que más quiero…

Cada atardecer, como este amor que siento, pinta mi vida de sueños y contadas esperanzas, porque aunque pareciera que todo acaba tras estas montañas, se abre paso la luna y las estrellas se escapan veloces, cayendo dormidas sobre estas aguas… Y es mirar de nuevo nacer mi alma, y es saber que mientras se presencia en silencio la danza de este planeta con los astros que le miran desde lejos, se va gestando en las horas una nueva mañana, con el brillo de tu voz susurrando a mi espalda, y despierto con el escalofrío del deseo encendido y mi ansiedad… No se pasa el temblor de mi cuerpo porque me envuelve la mejor sensación, la de tus besos abrigando mis ganas… Con mayor seguridad mis manos te buscan, y mi mirada quiere grabar nuevos recuerdos impregnados de esa mágica sonrisa que dio justo en el blanco de mi corazón, y hasta ahora y hasta siempre, me hará caer rendida y dulcemente enamorada de principio a fin, de ti solamente, de ti para siempre.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
09/07/2016

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