La única verdad en la que creo

Sí, me sigue pareciendo increíble
que después de tantas lunas y diciembres polares
aún me quieras, aún me mires con los mismos ojos,
aún me digas que soy la mejor aunque me equivoque
y que a pesar de mis contradicciones
sigo siendo la cura de todos tus enojos,
y tu antojo de cada mañana,
y el tiempo que se detiene en cada gota de lluvia.

Sí, me sigue pareciendo un milagro
que hayas llegado y te hayas quedado,
y te hayas hecho dueño hasta de mi orgullo,
y de todo lo que en mí nunca tuvo un sitio
hasta que tu corazón me abrió las puertas
y me regaló un lecho de amapolas y sueños
y me hizo ser amor, beber vino y vivir de noche…

Y me hiciste dejar de ser alguien
para ser yo misma,
para ser de ti,
guardando cada parte de mí en tu constelación,
guardando cada parte de ti en mi poesía,
sanando heridas que quizás, en otro tiempo
jamás habría podido convertir en sonrisas…

Si no fuera por ti y tu invitación a lo imposible
no estaría hoy venciendo las sombras de la nada,
saltando al precipicio sin paracaídas y convencida
de que me has entregado nuevas alas,
que la historia que narraban mis cuadernos
tenía este amor como protagonista
y el título secreto de mis poemas
fue siempre el artilugio de tu nombre en mis labios…

Y te beso como si no me quedarán más vidas
y esta fuera ya la última vez que voy a tenerte,
aferrándome a tus brazos, fundiéndome en tu aliento,
entregándote los besos que jamás has besado…
Y te amo como si no fuera a haber jamás otro tiempo
como este instante en que tus ojos son todo lo que quiero,
y quemarme en lo infinito de ese fuego en tu mirada,
todo lo que ansío, todo lo que anhelo…

Y te entrego lo que es nuevo en mí y ha nacido sólo por tu amor,
los racimos de caricias y suspiros impregnados de mi luz,
la belleza incomprendida de mis versos escritos sólo en tu piel
y diciembre todo el año, tu chocolate y el frío,
la dosis exacta de azúcar en tu café…

Que me hace dichosa saberte mío,
y aun más feliz pertenecerte sólo a ti,
amarte por sobre toda ideología y religión,
por sobre cualquier tempestad y desastre…
enlazar con los tuyos mis deseos de hacernos fuertes,
cada sueño y cada enigma que sólo contigo cobran sentido…

Y aunque pase este mundo a ser sólo cenizas,
y se borre la palabra y se transforme en ironía
todo eso que hasta ahora se define como correcto
que al final es quizás todo una mentira…
Yo permanezco contigo como tú permaneces conmigo,
porque me sigue pareciendo tremendamente hermoso
que el destino me trajera a tu puerto,
y que fueras tú, desde el inicio, tan perfecto y único,
tan como nadie, tan tú, tan mío…

… Y que te hayas convertido tú en la única verdad en la que creo.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
14/11/2016

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