El siempre que nadie esperó

Y me vas haciendo inmortal
con cada beso destilado de tu alma,
con cada trozo de tu esencia desprendido
de cada verso que me has pintado
en mi libro abierto, en mi corazón sin coraza.

Ese sonido de tormenta yendo a calma,
tu respiración frenando la ansiedad de mis latidos,
esa ausencia de miedo y en el vacío cayendo
las gotas de intranquilidad que antes lloraba,
que antes marcaban las horas más grises,
y ahora son todos parte de nuestra playa.

Y dime ahora que todo irá bien,
que el cielo volvió a ser tan infinito como tú,
que la historia más bonita que escribí
no se irá a dormir sin besarme los labios otra vez,
que el sueño frágil con alas de cristal
que se guardó bajo el mar para ti
no fallará en su poesía, y estará puntal en tu portal.

Y dime ahora que todo irá bien,
que el callado cometa, a su paso, nos dejó su luz,
que su nieve en deshielo nos hizo crecer.
Que si vale la pena morir, sea porque es contigo,
sea sólo porque toda mi vida te la regalé a ti.
Que si vale la alegría vivir, sea porque es a tu lado,
sea sólo porque toda mi felicidad la encontré en ti…

Y dime ahora que somos nuestro hogar,
que somos hoguera que siempre arderá,
que somos el mar,
que somos eclipse,
que somos el sueño lunar
a punto exacto de realidad,
que somos tú y yo,
que somos nuestros…

Que somos el siempre que nadie esperó.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
12/12/2016

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