De amor infinito

Esa parte de mi vida que se ha quedado entre las hojas de mi libreta y la palma de tus manos, el grito de auxilio enmudecido por la sombra de una lágrima, el destierro de un sueño acompañado de todos mis fracasos, el suceso irremediable que oscureció la fe, la primera y la última vez.

El encuentro de dos cometas por ventura errantes y la fascinación por los deseos a cumplir por rocas estelares suicidas, la luna que no bajará nunca pero tampoco ocultará su reflejo sobre el adormecido lago aquel. El compromiso irrevocable de hacer poesía tu nombre aunque las musas se quieran ir de mí, la figura retórica que jamás entenderé si no me besas, si no me acercas a tu piel, los enjambres de susurros silenciosos, tu voz musitando los secretos de tu ayer para calmar mis miedos de irrealidad.

Todo eso y más, todo lo entendimos, hicimos recuento de lo que acabó y de lo que comienza, de lo que se borró y de lo que ahora cuenta. Y hoy precisamos de nuevas letras para escribir el porvenir, para hilvanar los versos que nunca callaran la verdad, que lo que viene es mejor, es nuestro y es real… Pero no hará falta más que nosotros dos, para enamorarnos del ahora y de lo que se nos escapa en la mirada al encontrarnos de frente, con toda la complicidad de los amantes que son ya uno solo. Enamorarme de tu libertad y amar más que a la mía, tu vida y la sensualidad de tus obsesiones. Enamorarte con mi locura y que ames ser mi camisa de fuerza, no para contenerme sino para enloquecer conmigo…

Y te propongo enloquecer juntos la vida entera, y no parar de ser felices de lunes a domingo y con horario extendido a 25 horas al día, aunque al universo entero le duela que hayamos desafiado al tiempo y al destino escribiendo nuestra propia historia de amor infinito.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
14/11/2016

 

 

Anuncios

Que tengan luz todos tus sueños

Amado mío:

No me atrevo ni a dejar escapar un suspiro mientras duermes, no quiero que un movimiento brusco de mi pecho al respirar te despierte. Respiro a tu ritmo para mantener funcionando en sincronía mi corazón con el tuyo, el tuyo que le marca sus pasos también a ese sistema inalterable de móviles piezas que revelan todos los misterios, que tanto intrigan al universo, en cada uno de tus sueños.

He pecado de egoísta tantas veces en mi vida, pero entre la ternura y el amor que me inspira verte dormir sobre mi pecho como un niño tan frágil y a la vez tan valiente, y aun sabiendo que mi imagen no es perfecta a veces en tus sueños y que otras veces simplemente me he convertido en un mal recuerdo… Esta vez no me atrevo a despertarte, deseo que esta noche tengan luz todos tus sueños.

Si es en ese mundo dónde el enigma de la felicidad se revela para ti y encuentras que justo en medio de tus sueños anidan tus musas pequeñitas inquietando al genio que hay en ti, joven poeta de corazón de tinta y elegantes letras, si es así, no me atrevo a despertarte Continue reading “Que tengan luz todos tus sueños”

La medida exacta de besos (Contradicciones)

De la tarde a la noche de este día mi corazón se ha dado cuenta que mi amor es posible e imposible a la vez, que mi sueño es de escarcha y de fuego, y tiene todos los motivos y a la vez ninguno. Es posible porque arde en mí y lo siento, lo creo, lo vivo, es real. Es imposible porque en este momento no puedo arder donde quiero, en sus brazos, sobre su pecho. Está el frío de lo que ya no le importa y el fuego de lo que todavía existe, todos los motivos para hacer de mí esclava y amante de cada roce de su piel en la mía, y ninguno –por ahora- para soñar despierto a mi lado.

La suma de las contradicciones se va a haciendo mayor y es confuso ahora mismo tratar de explicarte a ti porqué mi corazón habla por mis lágrimas y mi mente se queda en blanco. Es un sentimiento para el que no existen más palabras, sólo besos ahogando el silencio… y ahora mismo sólo puedo morder mis labios conteniendo mis besos, ansiando los tuyos… Continue reading “La medida exacta de besos (Contradicciones)”

El primer segundo bastaba

Me miraste por tres segundos, el primero bastaba y lo sabías, ya era tuya antes del segundo, pero al tercero me enteraba, un segundo, contigo, para rendirme… me basta un segundo… Cómo es que entre tantos desaciertos de polvo en los ojos y arena en las huellas, hemos venido a varar a tus brazos, mi corazón romántico y extraño, y yo.

Mi vida es diferente ahora, tanto que contigo las noches traen mucho más que estrellas, es un concierto de luciérnagas, una danza de la brisa y las nubes aterciopelando el cielo, una esperanza convencida de que hoy es nuestro siempre, y que mañana es una amenaza contra el tedio y el conformismo, que también nos pertenece, porque entre un beso y otro, el cambio de día no se siente, más bien parece que nos amanece en el segundo siguiente de separar nuestros labios y vuelve a anochecer cuando ya no hay principio ni fin entre nuestros cuerpos.

Puedo contar las estrellas con los besos que florecen de tus labios y los lunares que decoran tu lienzo perfecto, podemos hacer que la luna se acerque a mirarnos, sólo porque nos da la gana que el mar nos alcance y que ella se llene de envidia. Una noche me pediste cinco promesas sinceras, yo te di mi vida entera y más si quieres, y más si me tomas con la cadencia de las olas y el misterio de tus ojos envolviéndome de una infinita paz, en el silencio de la noche, con el canto escondido de aves en caracolas. Así mis manos víctimas de la impaciencia van a enseñarte que poesía tiene tu nombre escrito en cada verso, cada coma, cada tilde, cada letra. Mi mirada se convertirá en música para tus sentidos, y en las horas de más calor o en las de más frío, en el exceso desmedido que más prefieras, mi cuerpo se volverá abrigo y sustento de tu alma.

Hacerte el amor y escribirme en tu piel ahora son sinónimos de amarte bien, perderme en ti para encontrarte a ti es sonata de madrugada para el amor que nos arropa. Y después de las horas enredados bajo la hilera infinita de estrellas, la calma nos llueve en rocío a los pétalos del clavel de nuestro idilio… Sed saciada, fuego renovado, fe liberada.

Te beso en lo profundo del océano, ahogando el ruido de los infiernos en nuestra mente, me bebo el elixir de tu voz y dormimos protegidos de todo mal hiriente del amor para siempre.

… Y emergemos al amanecer con el sol, nuevos, libres, fuertes… juntos e invencibles.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
12/05/2016

En ese momento…

En ese momento en que la claridad desempaña los cristales de toda angustia, en ese momento en que se incineran como polillas en la lumbre todos mis miedos y me despojo de las cadenas de tonterías y prejuicios… Hay un brillo que reconozco y me hace sentir en casa, el primer hogar de mi corazón fui yo misma, antes de dejarlo partir a tu lado. Yo le cuidaba y le alimentaba como al hijo pequeño de mis esperanzas, como al más grande obsequio de todo lo que la vida podría darme, cultivaba para él un jardín de rosas rojas, siempre soñando con el amor todas y cada una se volvían poemas, canciones, anhelos de eternidad y más caricias de consuelo cuando la soledad me embargaba.

Ahora le cuidas tú, incluso mucho mejor de lo que lo hice yo, ahora lato dentro de ti y me diluyo en tu vida recorriendo las constelaciones que el universo te otorgó como insignias a tu valor. Me cantas al dormir, me envuelves en tu vida y me cuidas de mi misma, me salvas con tus letras, me ayudas a vivir… Descubriste dentro de mí a la niña que se quedó dormida entre lágrimas y ausencias, presa en su propia cuna, y te atreviste a despertarla con tu beso de “buenos días princesa”, a arrancarle las raíces de un linaje de mentiras y a deshonrar las creencias falsas de la infelicidad a cuenta de terceros. Me regalaste tu esencia en un beso adjunto a la palabra “siempre” y convertiste mis carencias en fuentes de abundantes versos y alegrías, de amor y lealtad a lo que será siempre nuestro.

Mírate en mí, yo también te aprendí a amar tal y como eres, yo no miro en ti más que las imperfecciones más justas y perfectas que han llegado a existir, todas hechas arte en ti, cariño mío, sólo en ti. La fortuna de mi alma lo quiso así, que a tus manos se le otorgara el privilegio de hacerme feliz, y que a mi vida se le marcara con tus iniciales, que se me fuera entregada sin pretensiones y sin más explicaciones, la verdad de tu boca, la virtud de tus letras, la constancia de tu espíritu y la fuerza de tu nombre, como los tesoros más preciados del universo infinito en que el habitamos, para cuidar de ellos con mi propia vida y a defenderlos hasta mi muerte… y aun después.

Con el alma entregada y dispuesta a librar cada batalla a tu lado…

Tuya siempre,
Ana Isabel

San Miguel, El Salvador
11/05/2016

Lo que me pasa cuando no estás

La calma se me escapa en cada suspiro, y el aire en mis pulmones se vuelve hielo y gritos ahogados, mi pecho se incendia de azules tristezas, de dolor, de angustia… y no me controlo.

Comienzan a pasar por mi cabeza un millón de ideas fugaces, de extraños cuerpos celestes inhabitados, que se desprenden sobre mí y abren cráteres en la superficie de mis ojos, y lluevo lágrimas que son estrellas.

No puedo sostener mi cuerpo con mis piernas, el universo se tambalea y pierdo mi centro, escucho tu voz y te llamo, te busco entre luces y sombras y no te encuentro, tu figura se acurruca a mi costado y cuando te alcanzo te has ido, me juega la mente el truco más malvado, me hace verte en sueños y sentirte latiendo sobre mi pecho, para despertarme luego sola, ni siquiera con tu imagen, ni siquiera con tus besos.

Sí, perdona si te llamo tantas veces, si te busco en cada pensamiento de mi mente, si te nombro en exceso hasta hastiarte, pero estar sin ti es desprenderme de mi cordura y mi razón, perdóname, quizás nunca estuviste con alguien tan loca como yo, pero hiciste esto de mí… y ahora para que negarlo, que sí, que estoy loca, y es mi mayor fortuna estar loca por ti.

Busco un enfoque, busco concentrarme en algo que me haga dejar de navegar a la deriva por mi habitación, recurro a tu voz, recurro a tus canciones, recurro a tus letras, me dejo abrazar por tu voz y me calmo, estás conmigo así, y es anestesiarme con tu voz mientras vuelves, mientras llegas con el calor de tu cuerpo a diluirme la escarcha de tristeza, de tu ausencia, a abrazarme y a decirme que estás, no te irás, que ya no…

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
11/05/2016

Lo que no sé te explicar

Cada mañana me trae un recuerdo colgado en tu cuello, una nota tan dulce de ti, de tus labios diciéndome “bonita” y una lágrima sostenida entre mi corazón y mi sonrisa. En ese momento hay tantas cosas dentro de mí que quisiera decirte, pero las palabras no se me dan bien cuando me invade por completo un sentimiento que no me sé explicar.

Cómo te explico cuánto me gusta ser de ti, saber que entre estas sábanas y dentro de nuestras cuatro paredes, existe todo el amor que puede salvarnos.

Cómo te explico que si cierras los ojos y duermes profundamente, entre tus suspiros yo te sigo a tus sueños deseando quedarme ahí, escrita en cada página de tu vida y siendo cada instante de felicidad merecida, para ti.

Cómo te explico que cuando no estás cerca, una parte de mí se arranca de mi piel y de mi alma y se va contigo, a buscarte desesperada para hacerte volver, para hacerte sentir que aunque estés lejos sigues siendo para mí la única verdad que merece la pena conquistar.

Cómo te explico que esa parte de mí que va contigo a todas partes sin que tú lo sepas, también en las noches duerme a tu lado, y mi cuerpo acá, frío y desolado, se está muriendo por alcanzarte también.

Cómo te explico que a veces quisiera detener el tiempo y que no se escape la ternura de tus labios ni la dulzura en tu mirada acariciándome y calmándome, que no se nos escape lo sublime de la vida que nos ha unido.

Cómo te explico que ahora que no estás conmigo, me arde el corazón de tanto extrañarte, mis pulmones se llenan de tu ausencia y respirar me duele, me quema el dolor de tu indiferencia y un frío abrasador recorre mi espina dorsal paralizándome de terror, y llegado el momento de perder el control de todos mis sentidos por culpa de mis pesadillas, me rindo y te dejo hacer de mí lo que quieras, porque yo no sé vivir sin ti.

He abierto mi pecho y te he dejado ver mi corazón, me he despojado de autodefensas y mis propios reproches para que sean tus palabras las que golpeen y den forma a mi esencia, el precio más alto que he tenido que pagar, ya lo pagué…

Cómo te explico que cuando siento que ya no puedo más, sin pedírtelo, tu corazón se apiada del mío y suavemente me duermes en tus brazos otra vez… Y aunque sea un sueño, despierto y de nuevo soy fuerte, por ti…

Y no, no me cansaré de intentarlo.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
09/05/2016

De caramelo y miel

Te he soñado toda mi vida, y te he esperado sin saber si realmente vendrás. Te he soñado entre mis brazos siendo el trozo de cielo que por milagro se nos otorgó, he visto tu rostro y he sabido desde ese instante que no existe nada más bonito en esta vida que tu pequeña sonrisa y tu mirada buscando la mía, atrapándome eternamente en ese instante, perdiéndome en la profundidad de tu alma, un alma tan puro, fruto del amor y las promesas de tu porvenir, tejidas con infinitos hilos de verdad y la esencia de dos corazones que te amarán más que a su propio latir, porque tendrás mis ojos y su mirada, mi sonrisa y su calidez al hablar, mis manos y su arte, parte de mí, parte de él, parte del resultado de nuestra lucha, una estrella pequeñita de caramelo y miel.

Siempre te he esperado y sin embargo, a veces he tenido miedo de tenerte algún día conmigo, el mundo afuera es un caos, y en ocasiones pienso que no quisiera que vieras tanto desastre, tanta injusticia, tanta conspiración contra la felicidad y la libertad de ser humanos, contra la libertad de ser verdaderos y leales a nuestros propios principios, a pesar de todo y de todos. A veces pienso que no tenerte sería mi mejor forma de protegerte, pero hay noches en que te he soñado siendo el más lindo capullo en el jardín de nuestros astros pequeños de ilusiones prometidas, cuidado y protegido por la fuerza de un amor jamás antes vivido, iluminado por la fantasía de la espera tan ansiada, la espera de una infinita paz y felicidad que se acrecienta semana a semana, hasta que por fin floreces y nos regalas la dicha de enseñarte el mundo y las maravillas de un universo que para ti están hechas. Demostrarte que aunque el mundo afuera no es perfecto, tú lo eres, que aunque afuera todos pueden ser falsos, dentro de ti siempre tendrás tu verdadera esencia, y frente a todo un batallón de mediocres deberás ser firme, defenderla y proclamarte libre, como hoy lo hago yo, como siempre lo hizo tu padre. Continue reading “De caramelo y miel”

La historia más bonita…

La historia más bonita de mi vida comienza con tu nombre y no acaba nunca. Es de esas historias que te crees que ocurren sólo en las páginas de un libro y que te lo puedes imaginar todo el tiempo sin llegar a vivirlo. En cambio contigo, la historia más bonita de mi vida, es la historia más real que existe, la historia que se escapa de la imaginación de cualquiera, la historia que reta al mundo a creer que el amor es una fuerza que te mueve por la vida, que te lanza a un abismo y se vuelve tu paracaídas, que te transforma desde adentro y se refleja en tu mirada, como el sol que no se apaga y vive dentro de tus ojos, ese brillo que no lo encuentras en ningún diamante, esas ganas de comerte el mundo porque te hace sentir imparable.

Así es la historia más bonita de mi vida, la que comenzó milenios atrás, cuando mi alma era sólo polvo de estrellas. Yo surgí de la colisión de dos universos desconocidos, entonces hubo un impulso de energía celeste, un latido hecho estruendo, un despertar dentro de mi esencia, y tú ya lo sabías, que yo estaba ahí afuera en alguna parte… y comenzaste a atraerme a ti con la fuerza de mil soles. Nuestro encuentro fue pactado por ancestrales fuerzas que no conocemos, pero se empeñaron en trazar línea a línea la perfecta coincidencia, tú deseándolo con todas tus fuerzas, yo soñándolo aún sin saber que llegaría a ser. Mi alma y tu alma, de algún modo, estaban ya conectadas.

La historia más bonita de mi vida comienza con tu nombre y no acaba nunca, porque estás en todas las cosas y existes en todos los minutos, eres eterno como el universo, infinito como el tiempo, indeleble en mi corazón, en mi alma y en mi piel, la marca de tu frío y de tu fuego, eres el arte y tuyas las pinceladas del romance de cada madrugada entre las sábanas. Guardo de memoria tu silueta en mi costado y andando cada paso me acompañas, me cuidas y me salvas.

He aprendido a amarte de la manera en que nadie lo haría, con más ganas de luchar que de rendirme, con más sueños por cumplir que pesadillas atormentándome, con la fe inquebrantable de quien sabe que siempre se está un paso más cerca de la felicidad, no importa si faltan fuerzas, no importa si hay que arrastrarse un poco más y rasparse el alma… Porque la historia más bonita de mi vida también se ha escrito con sangre, con un dote de lágrimas saladas que nos han sabido tan amargas, pero aún nos queda la inmortal esencia de lo que nos hace diferente del resto del mundo, y por eso, amor mío, sigo aquí.

Que la historia más bonita de mi vida, en realidad es la historia más bonita de nuestras vidas, y no la voy a escribir sola… La quiero contigo en cada línea, también las de tus manos, tejiendo versos con los hilos de poesía del nido de este amor, tú corazón y el mío y en el hueco de tu mano y la mía… Ahí donde nuestro universo nació la primera vez que nuestras almas se juntaron.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
12/04/2016

Y si el cielo se cae…

Aquí estamos otra vez, frente a frente y sin decirnos nada, nos decimos todo. No hacía falta tanto para descubrirlo, que somos lo que nadie más pudo ser y seremos lo que jamás podrán si quiera imaginar. Somos una gota de rocío sobre la rosa de un jardín que florece todo el año, somos cada gramo de esperanza que se va acumulando en el buró de los anhelos.

Sin duda, que hemos sido siempre más de lo que hemos dicho, y que incluso, hemos sido mucho más de lo que sentimos. Te recuerdo como el primer día, observándome en la distancia y no aguantando la ansiedad de acercarte siempre un poco más, y yo sin poder disimular que me moría de ganas de que me vinieras a buscar. Cada paso dado, cada puerta cerrada detrás, cada camino que se dejó para cambiar el rumbo, sin cambiar el destino, tú… yo… nosotros.

Nunca fue una simple casualidad, te he nombrado siempre un milagro, te he nombrado siempre una hermosa y extraordinaria causalidad, porque eres el responsable de mi felicidad desmedida, de mi risa continua y mis ganas de volar, cada vez más lejos, cada vez más alto, cada vez, siempre, junto a ti. Sacudiste mi centro y lo pusiste nuevamente en el eje de tu historia, a orbitarte en las noches los sueños y contarte en silencio como se dibuja en mis labios cada beso que te entrego.

Y no me importa si el mundo se acaba mañana, no me importa si el cielo se cae, o la tierra se abre… Tengo en tus labios el cielo que he soñado, y mis pasos firmes en tu ciudad. Contigo el fin del mundo significa un nuevo comienzo, el amor trasciende todo lo que conocemos, y mira que tú más que yo conoce del mundo lo que la luz no alcanzó a tocar, pero siempre supiste iluminar a tu manera, la manera tan fiel y certera de vivir, siempre buscando sensaciones nuevas, seguro de que en esta vida todo puede ocurrir.

Ilumíname y descúbreme, róndame y acorrálame, ámame con la locura de tu corazón y de tu piel, que no hemos dado pasos en vano hasta aquí, si el siguiente paso es un abismo lo saltaré contigo, si el siguiente paso es contigo, volaremos lejos, de todo el desorden de la habitación de los fracasos y el sin sabor de la rutina, que nos están sangrando las horas de miel y vino que tú y yo deseamos tanto.

Aquí estamos otra vez, reconociéndonos como nuestros, siendo uno más uno la totalidad, que no te queden dudas que rozarte con mis labios te hará despertar del letargo del desconcierto, que no me quedan dudas que si tomas mi mano, esta tarde, sin el permiso de nadie, nos echamos a volar…

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
21/04/2016