Escritos

Tú, tan pequeña 

Tú, tan pequeña,
tan callada,
tan perdida.

Tú, tan estrella,
tan fugaz,
tan sin luz.

Ardes hasta apagarte,
vuelas hasta caer,
saltas al vacío
sin sufrirlo,
resignada al desenlace,
esperando desaparecer. Continue reading “Tú, tan pequeña “

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Cuando vienes…

Cuando vienes,
te acompaña esa singular manía
de acorralar mi tranquilidad
hasta hacerme a tus modos
la niña que tiembla por tus besos
y olvida respirar si tú la tocas;
y entre juegos rompes mi silencio
con la canción dulce de tu risa,
y ya no sé que hacer conmigo
cuando en todo lo que pienso
es en quedarme para siempre
besándote, besándote la vida.

Y si te quedas…
si te quedas la noche,
la noche eterna de nuestra fantasía,
te acompañarán mis caricias
hasta abrigar todos tus sentidos,
hasta que el frío no te alcance más…
Todos tus sueños, tus secretos,
esos demonios escondidos,
los quiero conocer tomándome el tiempo
para amar cada uno de tus pecados…
y cometer contigo todos los que te falten.

Te prometo
que aunque el tiempo cambie
y pase la vida sin decirnos nada
yo me quedo dentro de ti
en el rincón de tu corazón que me guardes…

Te prometo
olvidar toda mi vida antes de este momento,
antes de ti, antes de conocerte,
antes de fundirme en el calor
de nuestro primer beso,
porque es justo ahí
cuando comencé a vivir de nuevo…

Te prometo que no nos hará falta amor
al hacer de nuestras almas una sola canción.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
15/08/2017

Con hambre de nosotros…

Besas despacio mi alma
la desnudas de prejuicios,
y libre de inhibiciones me pierdo
en el vicio exquisito de pertenecerte
a ti, completamente a ti.

Besas cada uno de mis lunares
y das nombre a mis constelaciones,
dibujas sobre mi piel
el mapa de mi locura,
y me recorres completa con tus labios
por todos mis caminos,
por todos mis sentidos…

Y llegas siempre al punto
exacto y sólo tuyo,
donde provocas el incendio,
donde bien sabes apagarlo
y te divierte saber,
que en fracciones de un segundo,
puedes hacerme arder de nuevo.

Encuentro todos los sabores
del cielo y sus delicias
en cada uno de tus besos…
Esos besos tan carnívoros,
expertos…
que siguen latiendo
en el centro de mi cuerpo.

Tus labios pronuncian mi nombre,
ordenan deseos y es mi placer obedecer,
complacer a tu fuego y abrasarme en ti;
mientras contemplo mi perdición en tus pupilas
me abandono al placer de saberme sólo tuya,
y entregarme más allá de la piel.

Subes y bajas,
rodeas, me envuelves,
estrujas mis ganas
y a besos me arrancas
el miedo a lo prohibido,
entonces se borran los límites
y sólo somos tú y yo,
una misma pasión,
y sólo somos tú y yo,
el mismo ardor bajo la piel,
un sólo cuerpo…

Y sólo somos tú y yo
con hambre de nosotros.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
14/08/2017

 

 

Despertar más allá del placer

Me complace compartir con ustedes el siguiente poema, escrito a partes iguales con Luis Eduardo – Messieral. Juntos también grabamos el audio para el VideoPoema de esta colaboración. Puedes encontrar el vídeo al final de esta entrada.


Despertar más allá del placer

Quiero nombrar en tu cuerpo
las ciudades que, una vez, escribí en un cuento;
callar, cuando tus piernas sepan de memoria
el parecido que guardan tus lunas con mis euforias.

Y desnudarte despacio la cara,
como desnudan mis besos tu boca;
resistir en tus manos las horas
que sean necesarias para reescribir las memorias…

Ven, se testigo del fuego que enciendes
justo al centro de este invierno y mi ser;
reclama mi cuerpo y el temblor de mi alma,
reclama eternamente tuyos mi deseo y mi sed. 

Y despacio descúbreme y enrédame
a los hilos de tu destino, a tus caminos, 
que si hay perdición y condena, milagro y paraíso
quiero ir de tu mano y conocerlos contigo.
Continue reading “Despertar más allá del placer”

Cuando más miedo sienta

Cuando más miedo sienta me atreveré a ser valiente,
yo veré en mis ojos el mismo brillo de entonces
y latirás más fuerte en mi lado izquierdo y lloraré,
pero no como la niña que aterrada se escondía
en su soledad con su colección de errores y reproches,
sino como la mujer que reconoce en su reflejo
a alguien que ha logrado por fin ser más grande que sus temores…

Tendré en mis manos las letras que siempre quise escribir
y la fuerza para no dejar de hacerlo,
y latirás más fuerte en mi lado izquierdo y gritaré
que no pienso dejar correr más horas ni quedarme con estas ganas
de pasarme la vida entera conociendo cada rincón de tu alma,
de ser tu compañera de viaje entre fronteras y galaxias
y ser para tus ojos mucho más guapa
que la musa que hoy desnudas entre tus sueños y tus palabras.

Aquí, quedándome en blanco por un segundo
comienzo a reescribirme, a reinventarme en cada latido,
comienzo a ser yo sin que me lo dicte nadie más que mi corazón
y tu voz…

Y te escucho diciéndome que no en vano hemos llegado lejos,
y me lates cada vez más fuerte dentro de mi pecho,
y me quemas cada vez más profundo en cada suspiro,
y te juro por la verdad que es este amor
que no existe nada entre los confines de esta tierra
y el universo que nos envuelve
que te aparte un sólo instante de mí y de mi piel…
que nada me aparta de ti, de tus maneras tan únicas de quererme,
de hacerme y deshacerme a gusto y antojo…

Cuando más miedo sienta me atreveré a ser valiente…
me dejaré la piel y cada gramo de mi locura para amarte sólo a ti;
comenzará mi vida a partir de ese nuevo primer beso
y en mi lado izquierdo me estarás latiendo
mientras cada noche me quedo despierta sólo para verte dormir.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
31/07/2017

Eres la meta de mi viaje

Te convertiste en mi canción favorita,
esa que al escucharla me invoca la alegría,
una sonrisa tan auténtica como el primer beso que te di.
Eres ese espacio secreto en el cielo, tras nubes,
donde duerme tranquila mi estrella, mi deseo.
Eres el aire que respiré y el grito que me hizo vivir
llegando a este mundo hace veintisiete años
y sin haberte visto nunca ya sabía que nacía para ti.

Eres la razón por la que voy contra el mundo,
la única verdad que moldea mis latidos
con mis impacientes intenciones de sentirte mío…
y sentirme tuya, tanto que sólo exista porque estoy contigo.
Eres quien inunda mi vida de tanta luz si sonríes,
quien aparta de mis sueños los fantasmas con un beso,
quien sostiene mi cabeza cuando mis ideas se me escapan…

Eres el paisaje que dibujé cuando soñé mi libertad,
y eres la misma libertad que despegó mis pies del suelo
y me hizo escribir poemas de duendes y gaviotas…
y creer en la magia que rompe todas las fronteras.

Eres la respuesta a todos los porqués
que la vida no me supo responder…

Eres la meta de mi viaje,
mi destino es donde te encuentres tú.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
24/06/2017

Un poema nuestro que no acabe (A verso abierto)

Tuve en la punta de mis dedos un poema
y ahora el poema se ha escapado,
se ha ido dejándome la angustia de no poder redimir
el tiempo insalvable cuando no te escribí,
el texto donde me herí la voz y no estuve ahí para decirlo
fuerte y claro, a verso abierto,
que has sido para mí el amanecer más bello,
la silueta del misterio que siempre quise descubrir
con la caricia delicada de un te quiero
disfrazando el amor que me nacía dentro…
Que has sido para mí la canción que se quedó grabada en mis latidos
y la palabra exacta para dominar mis demonios…
y para encender mis infiernos, todos en tu nombre.
Que has sido para mí todo eso en lo que yo más he creído,
lo que yo jamás seré, lo que más deseo y lo que más admiro…
Que has sido la parte de mi vida que convertiste en poesía
al quererme más de lo que merecía,
al quererme así, a veces y siempre,
un poco rota y también con mi mirada perdida…
un poco loca y también con mis alas extendidas…
Que amarte a ti es tener el valor de mirar el abismo
y que sentirte me baste para saber que si salto
volaremos juntos,
que si grito,
tu voz responderá
como el eco del pasado que ahora es mi presente
y que no quisiera menos que fueras tú
el siempre, el puede ser que siempre has sido,
la memoria de un amor eternamente correspondido,
la felicidad de un beso robado y luego devuelto
para complacer a la complicidad de entendernos
cuando nuestras bocas se encuentran, huyendo del silencio,
y cuando yo te hablo con la piel en el idioma de mi alma
y es tu corazón quien finalmente me escucha…
Así que, aunque parezca tarde,
aunque la herida todavía no sane,
te vuelvo a escribir porque me ardes en la sangre,
porque no puedo guardarme más el corazón en mi pecho,
porque me sienta fatal no poder estar cerca
y quedarme a vivir una noche eterna en tus brazos,
para escribirte en la piel un millón de razones por las que te amo,
por las que nada puede ser más grande
que este pequeño universo, tú y yo…
Que aunque inevitables son a veces los puntos finales,
hoy podemos escribir, sin tachaduras esta vez,
una nueva historia, un nuevo porque…
un poema nuestro que no acabe.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
02/05/2017

La Chica Desnuda de la Calle Rotterdam

La chica desnuda de la calle Rotterdam,

es también la chica al frente del piano que jamás
olvidaré, ni olvidarán las azucenas que una vez
deshilaron la magia de sus notas al nacer.

La chica desnuda de la calle Rotterdam
cuida sus manos de las caricias del nopal,
llueve preciosa sobre el lienzo de ciudad
que ahora me abarca con tranquilidad
y esboza hermosa el cante de un quizás.

Si te dijera cuánto sueño
con la chica desnuda de la calle Rotterdam,
olvidaría por un instante su figura,
anidaría todo el entrevero del comienzo
de aquellos días en los que la empecé a adorar.

Puede ser que los días me lleven a ella,
o que el momento se acerque como prueba
que habrá que superar para poderla conquistar;
puede ser que los manantiales de hojalata
nos aparten de la tarde en que quisimos cruzar nuestras miradas
y que en su piano una nota nos acaricie el alma.

La chica desnuda de la calle Rotterdam
viste su piel con las fragancias más cercanas
al mismísimo sabor de la divinidad, de la verdad;
se angustia si mis manos no se acercan
sin previo aviso a las mañanas que jamás olvidará.

Pero rompe el frío aquel silencio
y sus manos de cristal se hacen de hueso,
de la carne más impresionante, a destiempo,
cuando una Diosa se desviste de su humano cuerpo;
la chica desnuda de la calle Rotterdam
es también la chica al frente de los labios que jamás
olvidaré, que jamás quise enjuiciar, entre los pliegues de mi beso roto,
mientras iba aprendiendo de su saliva a amar, a besar de todo…

La chica desnuda de la calle Rotterdam
grita con sensualidad las palabras de los mares,
me abraza con la misma prudencia de las cuerdas
que aún atan a nuestros secretos mil lunares…

Pero rompe el frío aquel silencio
y sus manos de cristal se hacen de hueso,
de la carne más impresionante, más transparente,
cuando una Diosa se desviste de sus antiguas calles;
la chica desnuda de la calle Rotterdam
es también la chica al frente de los pechos que jamás
olvidaré, ni olvidarán las hebras de mi mansión en llamas…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 18 de febrero de 2,017



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Origen: La Chica Desnuda de la Calle Rotterdam