Si vienes por mí, soledad

Si vienes por mí,
soledad,
no te demores en preguntar nada…
pasa a instalarte,
no te acomodes…
sé porque estás aquí.

Quizás esta tristeza que traes
la necesite por el tiempo suficiente,
para liberarme entre la tinta
de tanta oscuridad que me atenaza…
que hace daño,
me asfixia,
me derrumba…

Me nubla y me vuelve ausente,
y en el silencio me vacía…

Y puedo sentir dentro mío
iniciar la revolución de la luz,
entonces cuando mi sangre arda
con toda esta ira,
y deje en cenizas
todo el mal que me envenena,
tendrás que irte, apresurar tu salida…
tú y tu tristeza,
tú y tu agonía…

Porque ha llegado el momento
de volver a ser yo misma,
de volver a mi centro,
a mi hogar,
a su enigmática poesía…
y sanar con todo el amor
las horas rotas,
los sueños desdibujados…

Y todas nuestras heridas…

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
04/08/2018

 

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