Entre la pólvora y el fuego

Nos desvanecemos
entre la pólvora y el fuego,
tiritan de frío mis últimos versos
el cielo se cierra, la pena nos va comiendo.
He sufrido lo insufrible,
he gritado desde el silencio…
Si ha valido la pena ser testigo
de todo tu sufrimiento,
será porque hoy te llevo conmigo,
será porque aquí ya no nos queda tiempo,
será porque ahora es preciso
que no olvidemos, que huyamos lejos.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
16/03/2019

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Es bonita la tristeza

Es bonita la tristeza
cuando ella es al final
el único refugio…

Cuando en medio de la tempestad
el viento arrasa todo
y nada queda en pie.

Es bonita la tristeza
cuando al final resulta ser
tu único consuelo.

Cuando el temporal arrecia
sus lágrimas y su dolor
pero sabes que lo aguantaras…

Es bonita la tristeza
que siempre nos enseña a apreciar
la dicha en los momentos de felicidad.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
14/03/2019

¿Tendré que acostumbrarme?

¿Tendré que acostumbrarme
a este fatalismo?
¿A esta muerte en vida?
¿Qué ha sido de mí hasta ahora?
Esto que he acumulado
con los años son sólo fracasos
sobre fracasos…
sobre fracasos.

Cuento la miseria,
esa abundancia de nada,
tengo agonía en las arterias,
polución de desconcierto
en mis pulmones…
Estoy rodeada de tanta gente
y nadie es quién, ni está cuándo…
Estoy rodeada de intransigencia
y yo sólo necesito más aire,
y no hay nada, y no hay nadie.

¿Tendré que acostumbrarme
a que ya no haya después?
Tanta tristeza, tanta…
demasiada,
demasiada…

Y el mundo no se detiene y se consume,
y yo con él, y yo en sus entrañas.
¿Tendré que acostumbrarme?

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
22/11/2018

Si vienes por mí, soledad

Si vienes por mí,
soledad,
no te demores en preguntar nada…
pasa a instalarte,
no te acomodes…
sé porque estás aquí.

Quizás esta tristeza que traes
la necesite por el tiempo suficiente,
para liberarme entre la tinta
de tanta oscuridad que me atenaza…
que hace daño,
me asfixia,
me derrumba…

Me nubla y me vuelve ausente,
y en el silencio me vacía…

Y puedo sentir dentro mío
iniciar la revolución de la luz,
entonces cuando mi sangre arda
con toda esta ira,
y deje en cenizas
todo el mal que me envenena,
tendrás que irte, apresurar tu salida…
tú y tu tristeza,
tú y tu agonía…

Porque ha llegado el momento
de volver a ser yo misma,
de volver a mi centro,
a mi hogar,
a su enigmática poesía…
y sanar con todo el amor
las horas rotas,
los sueños desdibujados…

Y todas nuestras heridas…

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
04/08/2018

 

Infinitos y sobrenaturales (La espina del duelo)

Pero hay noches tan largas
como esas en las que te busco y no estás,
como esas en las que no viene ya a buscarme tu voz,
como esas que no traen luna ni heridas,
sólo silencio,
silencio y soledad.

Veo el triste desfile de recuerdos
que suponen el frío que me arropa y me corta
la piel que desde siempre sólo deseó tu piel,
tus manos como la espuma suave que acaricia la orilla,
se quedó en esencia a habitar los escalofríos
de mi inmortal ansiedad de ti…

Si te llamo, te llamo a gritos desde el alma,
porque hay noches tan largas
en las que no puedo admitir que ya no vendrás,
que de tu último viaje no habrá retorno Sigue leyendo “Infinitos y sobrenaturales (La espina del duelo)”

Soy y estoy hecha de ti

Soy y estoy hecha del arte de tus manos,
de la poesía de tu boca, de la música de tu pecho,
de las horas en que tu silencio y el mío se hacen miel a los besos.

Soy y estoy hecha de trocitos de tu piel,
de tus besos que mojaron el desierto de mi tristeza,
de tus caricias que dibujaron las olas del mar en mi vientre.

Soy y estoy hecha del fuego con el que me formaste,
de las palabras que moldearon las noches en vela para aprender a amarte,
de esa necesidad de nuestros cuerpos de amoldarse en un abrazo y no soltarse.

Soy y estoy hecha de los lunares de tu cuerpo,
de esa esperanza dormida en tu costado izquierdo,
de las estrellas que brillan en tus ojos en noches como ésta.

Soy y estoy hecha del remanso de versos que se deslizan por tu lengua,
de las canciones que aun no escribes y de los poemas que aun se te resisten,
del tatuaje natural de tu muñeca y la tinta que ha sellado mi pasión por la poesía.

Soy y estoy hecha de ti,
mi cielo perfecto
bañado de auroras boreales,
de verdes espectros y celestes cantares,
el paraje de mis sueños
siempre en primavera,
mi sol de media noche
en un hemisferio distinto…

Soy y estoy hecha de ti,
por eso esta distancia me mata,
por eso cada vez que respiras, revivo,
por eso cada vez que me nombras
me rindo a tu voz y mi alma de mí se escapa,
y se duerme a tu lado para que no estés solo…
y se cuela en tus sueños aunque no lo notes…
y le ruego que ponga en ti un bonito recuerdo
por si acaso despiertas, te acuerdes de mí…
y el milagro de este amor, después de tantas lunas
me haga despertar junto a ti.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
29/07/2016

Lo incurable

Cúrame de la impotencia de estar lejos y no abrazarte,
cúrame de la nostalgia callada de tus besos de madrugada,
cúrame del tiempo en que te extraño y no te tengo,
cúrame del cansancio de lo incierto, de lo incompleto,
bésame despacio mis miedos y bórralos, desaparécelos,
porque no hay lugar en este mundo para mí, llévame lejos.

Cúrame de la tristeza, cúrame del sufrimiento,
cúrame de la melancolía y del hastío de los kilómetros,
cúrame de mis torpezas, de mis agravios contra mí misma,
cúrame del hielo, del frío, del tempano de lo inexacto,
arrópame en la noche, desnúdame a tu tiempo, cúbreme con tu piel,
no lo pienses tanto, yo no tengo espinas, soy tan frágil como me ves.

Cúrame, ámame, aún sin merecerlo, sálvame,
habiéndome perdido, encuéntrame,
si se me acabara el tiempo, frénalo con un beso
de los que hacen temblar mi centro y hundirme
en un inmenso espacio de suspiros contenidos,
liberados con el tacto de tu mano sobre mi pecho.

Cúrame del silencio, que mi alma cante con tu alma,
de tu amor, de mi amor y de todo deseo confesado,
de ser siempre para ti la única verdad
y tú, mi único sustento en esta vida que no deja de girar.
Cúrame del veneno del desprecio y muérdeme otra vez,
despacio y muy profundo en mis cinco sentidos, hazme vivir, creer.

A mi vida le has abierto una ventana a un jardín dormido y secreto,
allí la magia sólo existe si tú respiras de tu arte sobre este lienzo,
allí sólo hay luz si abres tus ojos y me miras, si yo conquisto tu sonrisa,
y nadie más en el mundo entendería porque no puedo estar sin ti,
se grabó tu voz en mi corazón y tu nombre en mi alma, a fuego y sangre.
Si no son tus brazos, yo no quiero otro lugar en el infinito donde hallarme.

Que si te pido que me cures, no es por egoísmo ni por capricho, ni por cobarde,
pero eres la única persona en el mundo a quien le confío mi vida a ciegas,
y eres la única persona en el mundo que merece la pena y la dicha
para amar, para proteger con cada gota de mi savia, para entregar
con una locura desmesura todo el amor que me invade sólo al pensarte,
y para curarme, sólo tienes que mirarme, sólo tienes que nombrarme…

Tuya, tuya y sólo tuya, porque ya lo soy, porque ya me tienes,
porque ya me ardes, en la piel y en los pensamientos, en la sangre,
que lo único incurable en mi vida, son estas ganas tan intensas de amarte.

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
01/06/2016

 

 

Lo que me pasa cuando no estás

La calma se me escapa en cada suspiro, y el aire en mis pulmones se vuelve hielo y gritos ahogados, mi pecho se incendia de azules tristezas, de dolor, de angustia… y no me controlo.

Comienzan a pasar por mi cabeza un millón de ideas fugaces, de extraños cuerpos celestes inhabitados, que se desprenden sobre mí y abren cráteres en la superficie de mis ojos, y lluevo lágrimas que son estrellas.

No puedo sostener mi cuerpo con mis piernas, el universo se tambalea y pierdo mi centro, escucho tu voz y te llamo, te busco entre luces y sombras y no te encuentro, tu figura se acurruca a mi costado y cuando te alcanzo te has ido, me juega la mente el truco más malvado, me hace verte en sueños y sentirte latiendo sobre mi pecho, para despertarme luego sola, ni siquiera con tu imagen, ni siquiera con tus besos.

Sí, perdona si te llamo tantas veces, si te busco en cada pensamiento de mi mente, si te nombro en exceso hasta hastiarte, pero estar sin ti es desprenderme de mi cordura y mi razón, perdóname, quizás nunca estuviste con alguien tan loca como yo, pero hiciste esto de mí… y ahora para que negarlo, que sí, que estoy loca, y es mi mayor fortuna estar loca por ti.

Busco un enfoque, busco concentrarme en algo que me haga dejar de navegar a la deriva por mi habitación, recurro a tu voz, recurro a tus canciones, recurro a tus letras, me dejo abrazar por tu voz y me calmo, estás conmigo así, y es anestesiarme con tu voz mientras vuelves, mientras llegas con el calor de tu cuerpo a diluirme la escarcha de tristeza, de tu ausencia, a abrazarme y a decirme que estás, no te irás, que ya no…

Ana Isabel
San Miguel, El Salvador
11/05/2016

Corazón a reconstruir

Como esas veces en que cuesta tanto respirar,
como la presión que te oprime el pecho hasta desesperar,
como la angustia masiva en busca de oxígeno de todo tu cuerpo,
bajo la tormenta de nieve que hizo avalancha y te aplastó los huesos.
Como cuando no pudiste irte a dormir temprano,
y llegando el cansancio, te trajo a los peores invitados,
las pesadillas más reales con viejos enemigos,
los caballeros de la muerte y sus sanguinarios castigos.
Como no te esperas que las luces se apaguen
y de pronto todo es oscuridad y silencio en señales
de intermitentes frecuencias que hacen zumbido en tu cerebro
y no te dejan más remedio que dejarte caer al piso hecho todo nervios.
Como la noche no se quiere ir y el sol no vuelve,
como el frío te hace la vida todavía más inaguantable,
como la soledad que ya no te hace compañía,
ni sombra te ampara, ni calor te cobija.
Como todo sueño que hilvanaste bajo las líneas de tus manos
se va descociendo en canciones y en lágrimas en el océano,
y como nunca antes lo tenías si quiera planeado
todo se te cae a trozos de tu balcón desamparado. Sigue leyendo “Corazón a reconstruir”